
La industria catalana del finales del siglo XIX y principios del XX, fue especialmente destacable en dos sectores, el textil y el automotriz. Centrándonos en este último, destacar que, Damià Mateu, Francisco Seix y Marc Birkigt, estaban golpeando muy fuerte al mando de La Hispano Suiza. De la misma manera, José María Armangué lo hacía con la marca David. A todo esto, la marca Elizalde dio mucho que hablar y significó un considerable aporte en el mundo de la automoción.

Detrás de la marca “Elizalde” estaba Arturo Elizalde (1871-1925), un ingeniero más que destacable, nacido en la Cuba española y de sangre francesa, enriquecida por las explotaciones de café y azúcar, que partió a París a la edad de 6 años con sus padres en 1877, para establecerse y formarse como ingeniero. En 1889, visitó la Exposición Universal celebrada en Barcelona, dónde conoció a quien fue su futura esposa, Doña Carmen Biada (bisnieta de D. Miquel Biada Buñol, promotor de la primera línea de ferrocarril en España, la que unía Barcelona con Mataró, en 1848). Esto provocó que, Arturo Elizalde se instalase en Barcelona, con su mujer.
A. Elizalde, obtuvo grandes conocimientos por su paso por la industria fabricante de automóviles Delaye, en Paris. En 1914, Elizalde y producía sus propios automóviles, que causaron sensación, por los avances tecnológicos aportados. Tanto es así que, S.M. Alfonso XIII adquirió un modelo Tipo 20. En el 1921, volvió a sorprender con el modelo Tipo 48, conocido como Súper Cumbre, que superó con creces a su antecesor, que fue el centro de atención por pudientes futuros propietarios y por competidores del sector. La industria Elizalde, además, seguía dando servicio a la aviación, fabricando motores de aeronaves, muy adelantados tecnológicamente, muy reconocidos.





Entre 1916 y 1918, A. Elizalde presentó varias patentes que revolucionaron la industria del motor. Una de ellas, sobre un tipo de aleación de aluminio, para ser usada en la fabricación de las culatas de los motores que, posteriormente fue adoptada por la gran mayoría de fabricantes.
En 1925, A. Elizalde, falleció a los 54 años a causa de la gripe, dejando decenas de interesantes proyectos a medias. Su mujer, Carme Biada, tomó las riendas de la industria y, a pesar de que le hubiese sido más fácil vender el negocio, siguió adelante para garantizar el futuro de los trabajadores. C. Biada, invirtió fuertemente en R+D, siguiendo los pasos de su marido, y creo una área de obra social para sus trabajadores y fundó una escuela industrial, la cual se considera como la precursora de la formación profesional actual.
La industria Elizalde fue nacionalizada por el INI en los años 50 y posteriormente fue cerrada y derruida, donde se construyeron edificios de viviendas.
Posteriormente, Elizalde dio paso a ENMASA y la producción de Mercedes Benz en España.
En la calle València 302 de Barcelona, se puede visitar la Casa Elizalde, la que fue residencia de la familia en la Ciudad Condal.

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