Joan Güell

El apellido Güell es sobradamente conocido en el sector industrial, sobretodo en el ámbito del textil, aunque también tuvo una gran repercusión en el de la industria mecánica. Veamos un pequeño repaso a la historia de este ilustre apellido.

Joan Güell i Ferrer

Pau Güell i Roig (1769-1818), fue un masovero de Sant Vicenç de Calders (provincia de Tarragona) y estaba casado con Rosa Maria Ferrer, quien era hija de una familia de sastres de la localidad de Torredembarra (también provincia de Tarragona). El tres de marzo del año 1800, Pau Güell y Rosa Mª Ferrer tuvieron un hijo, Joan Güell i Ferrer (Torredembarra 1800 – Barcelona 1872), quien se convertiría en un célebre y afamado industrial. Pau Güell se vio obligado a cruzar el océano para trasladarse a Santo Domingo y hacer lo que se le conoce como «hacer las Américas». Allí se dedicó al comercio y se estableció. En 1809, Joan Güell viajó junto a su padre, Pau, a Santo Domingo, para trabajar en el almacén familiar que allí había establecido. A pesar de tener una actividad comercial en la isla dónde residían, la inestabilidad política acontecida, hizo que no tuvieran prosperidad económica y en 1816, Joan Güell regresó a Catalunya y cursó estudios como piloto de flota mercante, en la Escuela Náutica de Barcelona.​

A pesar de la fallida experiencia americana paterna, finalizados los estudios, en 1818, Joan Güell volvió a cruzar el Atlántico y se instaló en Cuba. Después de trabajar como dependiente de comercio, fundó junto a otros dos socios su propio negocio, dedicado al comercio de importación y exportación. Logró hacerse con el monopolio del mercado y se convirtió en el director de la asociación de empresas importadoras y exportadoras de La Habana. Allí amasó una importante fortuna, pero no de la manera más ortodoxa -aunque entonces era muy habitual- con el tráfico de esclavos.

En los años 30 (del siglo XIX), tras haber viajado por Estados Unidos y Europa para estudiar los distintos sistemas de producción, regresó a Barcelona con el objetivo de invertir su fortuna. En 1838, junto a otros socios, fundó «La Barcelonesa» -convertida en Tous, Ascacíbar y Compañía en 1841- empresa dedicada a la fundición de hierro y a la construcción de maquinaria pesada para la industria textil. En 1846, falleció su cuñado y Joan Güell se hizo cargo de la fábrica de hilados que éste regentaba.​ Güell orientó el negocio hacía la fabricación de veludillos y panas de algodón, géneros que hasta entonces ningún industrial había logrado producir con éxito en España. Joan Güell, viajó a Inglaterra para estudiar el sistema de fabricación de la pana, comprar maquinaria y contratar técnicos. Se asoció con Domingo Ramis, un mecánico que en 1847 había obtenido el privilegio real para la fabricación exclusiva de pana durante cinco años. Juntos crearon, en 1848, la Sociedad Comanditaria Güell, Ramis y Compañía, y se establecieron con una importante fábrica en la localidad (después barrio) de Sants, en Barcelona. Allí se conoció la fábrica como el Vapor Vell («vapor» era el término con el que se conocían las grandes fábricas que disponían de máquina de vapor como generador del movimiento para las máquinas y «vell», término catalán que significa, viejo).

Joan Güell completó sus estudios en la Cátedra de Economía Política de la Junta de Comercio de Barcelona, impulsor y presidente de la Junta de Fábricas de Catalunya en 1847 y fundador del Instituto Industrial de Cataluña -precursor del actual Fomento del Trabajo Nacional- en 1849. Güell fue también miembro de la juntas de gobierno de la Sociedad de Seguros Mutuos contra Incendios de Barcelona, y del Banco de Barcelona entre 1845 y 1856.

Güell, Ramis y Compañía se convirtió en una de las mayores industrias algodoneras de España y, a su vez, en epicentro del incipiente movimiento obrero. Varias revueltas laborales, como el conflicto de las selfactinas, en 1854 y, sobre todo, el asesinato del director del Vapor Vell, Sol i Padrís, el 2 de julio de 1855, durante la primera huelga general de Eapaña, llevaron a Güell a retirarse de la gestión directa de la fábrica, aunque mantuvo siempre la inversión. Delegó en Mariano Parellada Rivas y se trasladó primero a Francia y luego a Lleida, donde compró y modernizó una explotación agrícola. Alejado de la actividad industrial, en sus últimos años de vida se dedicó especialmente a la defensa de las ideas proteccionistas como escritor, conferenciante y dando también el salto a la política.

En 1855 fue uno de los fundadores de la, posteriormente afamada, industria metalúrgica La Maquinista Terrestre y Marítima, como accionista de una de las empresas constituyentes, Tous, Ascacíbar y Cia., sucesora de La Barcelonesa, de dónde salieron los más importantes buques, locomotoras y un sin fin de máquinas industriales.

Fue fundada en Barcelona el 14 de septiembre de 1855, como resultado de la fusión entre los talleres de Valentín Esparó i Giralt (Valentín Esparó y Consocios, adquirida a la compañía Bonaplata en 1839) y la Sociedad La Barcelonesa (Tous, Ascacíbar y Compañía), fundada en 1838 por Nicolás Tous Mirapeix y Celedonio Ascacíbar.

En sus inicios estaba dedicada a la construcción de todo tipo de maquinaría pesada. Los principales accionistas fueron, además de los propietarios nombrados, Ramón Bonaplata, Josep Mª Serra, Joan Güell i Ferrer, José Antonio de Mendiguren y Nicolau Tous i Soler.

Los primeros talleres de La Maquinista Terrestre y Marítima se construyen en 1861, en el barrio barcelonés de La Barceloneta, con una superficie total, nada desdeñable, de 17.500 m². La industria contaba con un equipo de 1.200 personas. En 1917 se construye su segunda fábrica, entre los barrios barceloneses de Sant Andreu del Palomar y El Bon Pastor, llegando a contar con una extensión de más de 100.000 m² y un equipo humano de 3.000 personas.

En 1965, los talleres de La Barceloneta fueron desmantelados y se mantuvieron como almacén de productos que, aunque finalizados, no van a ser vendidos hasta más adelante. Hacia 1993, los talleres de Sant Andreu del Palomar fueron también desmantelados por completo y se trasladaron a unos talleres construidos entre los municipios de Santa Perpetua de Mogoda y Mollet del Vallès. En esa época también se fusionaba con la veterana MACOSA. En 1989 fue adquirida por la multinacional francesa ALSTOM.

Joan Güell tuvo una intensa carrera política, llegando a ser elegido diputado a las Cortes Españolas por la Unión Liberal por el distrito de la Lonja de Barcelona. Fue también regidor del Ayuntamiento de Barcelona y senador por designación real de Isabel II. Tras la Revolución de 1868, que dio el poder a los librecambistas en Madrid, Güell encabezó el movimiento de la burguesía industrial catalana en defensa del proteccionismo. Con este objetivo, junto a Pedro Bosch Labrus, fundó en 1869 el Fomento de la Producción Nacional -que posteriormente se fusionaría con el Instituto Industrial de Cataluña para dar origen al Fomento del Trabajo Nacional.

Eusebi Güell i Bacigalupi

El 7 de noviembre de 1845, Joan Güell se casó con Francesca Bacigalupi y Dolcet​ perteneciente a una familia genovesa instalada en la Ciudad Condal, que falleció un año más tarde, en el parto de su primogénito, Eusebi Güell i Bacigalupi (1846-1918). Como único hijo varón, Eusebi Güell heredó la mayor parte del patrimonio paterno, que amplió gracias, en gran medida, a su matrimonio con la hija del marqués de Comillas, íntimo amigo de su padre. Eusebi Güell, que también recibió el título de conde de Güell por parte del rey Alfonso XIII, invirtió gran parte de la fortuna familiar en el mecenazgo del arquitecto Antoni Gaudí. Su hijo Joan Antoni, nieto de Joan Güell, fue alcalde de Barcelona entre 1930 y 1931. En 1850 Joan Güell se casó de nuevo, con su cuñada, Camila Bacigalupi, quien también murió un año más tarde, tras dar a luz a su hija Josefina Güell y Bacigalupi (1853-1874).

Joan Güell falleció en 1872. En el momento de su muerte su patrimonio fue tasado en 7,2 millones de pesetas.

En 1888 Barcelona dedicó un monumento a Joan Güell i Ferrer en la Gran Vía, con su estatua mirando a Sants, dónde se encontraba el Vapor Vell. Fue destruida en 1936 y reconstruida después de 1939.

En 1907 el Ayuntamiento de Barcelona dio el nombre de Joan Güell a una de las calles contiguas al Vapor Vell.

Eusebi Güell, en el año 1890 trasladó la actividad industrial iniciada por su padre, hacia la finca que poseía en Santa Coloma de Cervelló, provincia de Barcelona y actual comarca del Baix Llobregat.

El interés por alejarse de los conflictos sociales existentes en la ciudad hizo que la nueva industria se plantease en el marco de una Colonia industrial; con las casas de los obreros al lado de la fábrica, integradas en la misma propiedad, constituyendo un núcleo urbano con personalidad propia y con su vida social y económica tutelada por la empresa.

Las colonias industriales estaban concebidas como organizaciones socioeconómicas que tenían como finalidad principal la producción industrial. La fábrica ocupaba la mayor parte del tiempo de los hombres y las mujeres de la colonia y para ellos era la garantía de un salario regular en unos tiempos de precariedad económica.

A diferencia de la gran mayoría de las colonias industriales de Cataluña, Eusebi Güell procuró mejoras sociales para los trabajadores y aplicó su condición de mecenas de la cultura. Por ello dotó a la Colonia Güell de equipamientos culturales y religiosos e incorporó la corriente modernista a las nuevas construcciones, encargando proyectos a diversos arquitectos y, concretamente a Antoni Gaudí la construcción de la iglesia.

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